Fue el pintor inglés Francis Barraud quien inmortalizó a este perro como parte integrante del símbolo comercial más famoso y conocido hasta el presente.

La feliz idea del pintor inglés de plasmar con óleo en la tela, la escena que observó repetidas veces en su casa, tuvo su origen cuando recibió como herencia un fonógrafo con cilindros de cera y el perrito Nipper que pertenecieron a su hermano fallecido.

Fue así que, cuando Barraud reproducía en ese fonógrafo uno de los cilindros, grabados con la voz de su hermano, observaba que Nipper se acercaba a la bocina y mirándola escuchaba atentamente la voz de su antiguo amo. Tal cual ese momento, fue pintado por Barraud. Tan simple como auténtico su título His master’s voice (La voz de su amo), ocurrió en el año 1895.

TEXTO COMPLETO